“He visto en Colombia mucha violencia contra nuestra comunidad”: Hunter Thompson

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El abogado estadounidense Hunter Thompson Carter se considera difícil de entender a pesar de sus argumentos sólidos –que expresa en un español fluído- y su evidente disposición al diálogo antes que a la discusión acalorada, una habilidad tallada, sin duda, al amparo de los juzgados. Está casado con un antioqueño y disfruta al máximo cada una de sus estadías entre las montañas de la región.

Como jurista ha apoyado casos en pro del matrimonio igualitario en países de América Latina. Sobre ese tema conversó recientemente con Pájaro de Rayas y hoy, luego del fallo histórico de la Corte Constitucional que da vía libre a la adopción igualitaria, compartimos con ustedes este diálogo, que adquiere toda la trascendencia. 

¿Qué dificultades para luchar por el matrimonio igualitario ha encontrado en países tan cerrados y conservadores en estos aspectos?

Primero, no acepto la crítica de que son cerrados. Creo que están evolucionando, como el resto del mundo, y lo hacen desde una base de información llena de prejuicios y preconceptos sobre la comunidad gay y lesbiana. La responsabilidad nuestra es visibilizarnos, salir del armario, vivir con dignidad nuestra autodeterminación de criar hijos e hijas. Pero también es responsabilidad del resto de la sociedad el reconsiderar sus prejuicios y mitos, y entender lo que pasa en el mundo: que más de la mitad de las personas que viven en las Américas habitan en lugares en los que se pueden casar las personas del mismo sexo.

¿Y cómo se expresa en nuestros países esa falta de información?

Yo represento a tres parejas del mismo sexo en Chile, a los que se les ha negado el derecho de casarse por razones muy débiles, elaboradas en una sentencia de la Corte Constitucional de ese país. Hablé después con los magistrados y no sólo no parecían preparados en el tema sino que malinterpretaron todos los argumentos. He visto en Colombia mucha violencia contra nuestra comunidad, especialmente contra las personas transexuales. La forma más violenta que he visto y la que más me duele es la historia del chico bogotano, Sergio Urrego, que por el sufrimiento causado por el matoneo se suicidó. ¿Y por qué? porque la profesora descubrió que él estaba enamorado de otro chico, sólo eso, pero inventó que hubo abuso sexual. ¡Era su primer amor y murió por eso!

¿Qué argumentos exhibe la Corte Constitucional en Chile?

Primero que todo, la tradición. Adicionalmente, dijeron que la decisión no estuvo relacionada con la condición sexual de mis clientes sino con su incapacidad de criar niños, lo que es absolutamente falso. Son prejuicios y falta de información. Es muy extendido el concepto de que un niño necesita la influencia de un hombre y una mujer en su casa, pero, según Unicef, hay más de 500.000 niños sin padres en Colombia que merecen amor incondicional. Además, los factores que influyen en el bienestar de los niños son la condición económica del hogar; el amor entre los padres y los niños, y el amor entre los padres. El abuso sobre la mujer y el alcoholismo en la casa son factores mucho más impactante que la homosexualidad o no de los padres.

¿Qué opina de que en algunos países se sometan a voto popular derechos civiles?

Someter a un voto mayoritario los derechos de la minoría es asqueroso, es una vergüenza. En el caso de Irlanda (que aprobó el matrimonio igualitario en mayo pasado mediante un referendo), teníamos una conversación muy civil y respetuosa, con mucho respaldo de un país que se cansó de los abusos de los oficiales de la iglesia católica romana. El Estado de Derecho depende de los principios constitucionales, pero si tú puedes dominarme, aún democráticamente, es tiranía.

¿Cómo ve a Colombia  a nivel jurídico y cultural respecto a la aceptación de la comunidad lgtbi?

Colombia es un país irónico. Mi familia, mis suegros, mis cuñados me han aceptado desde el primer momento. Yo soy 100% parte de su familia, y veo culturalmente mucho de eso. Pero también veo mucho del “don’t ask, don’t tell” (no preguntes, no digas): el secreto abierto, ese “sé que tienes un novio pero debes casarte con una novia”. Dicha hipocresía es como un cáncer en su dignidad. La razón por la que uno no vive abiertamente es por el miedo. Una vez que uno no acepta vivir bajo ese temor, este pierde su poder. Agrego que, jurídicamente, en Colombia llegamos a un punto en el que las parejas del mismo sexo tenemos muchos de los derechos de otras parejas, algo así como el 70%. Sin embargo, no permitirnos gozar de los mismos derechos y del mismo marco jurídico del matrimonio civil es una forma de decir que somos inferiores, y eso no se puede tolerar en un Estado de Derecho.

¿Qué importancia tiene para lograr la paz en un país el abrir la mente en estos temas?

En el mundo hemos visto, con todos los cambios respecto al matrimonio igualitario, que en nuestra comunidad tenemos las herramientas de una voz muy pequeña para insistir en respeto y dignidad, y resistir la violencia en nuestra contra. En una comunidad como Colombia que está cogiendo las riendas para salir adelante hacia un escenario de posconflicto es importante no sólo tolerar sino exigir participación diversa y aprovechar de cada uno su propia experiencia para que sea una conversación mucho más fructífera.

¿Cómo fue la experiencia con su propio matrimonio?

César y yo participamos de una iglesia en Nueva York de la tradición anglicana. En ella, aunque tenemos la misma liturgia, yo diría que somos más abiertos y hemos reformado mucho más la iglesia. Mientras se acercaba el día de la boda pensé mucho en lo que significa el matrimonio como un marco jurídico, pero todo eso se borró de mi cerebro cuando vi a mis suegros y a mis padres arrodillados frente a mí, comulgando juntos en la iglesia, o cuando los curas nos hicieron girar para enfrentar al público, presentándonos por primera vez como una pareja casada. Imposible describirlo y negarse uno esa alegría por razones de miedo.

¿Y cuánto llevan casados?

Nos casamos legalmente en 2008 y por la iglesia en 2012.

Puede asociarse la iglesia con una mentalidad conservadora. ¿Cree que esa institución va en contravía con el movimiento igualitario?

El matrimono igualitario es una lucha que confunde a mucha gente porque, anteriormente, la comunidad gay y lesbiana fue percibida por algunos como un movimiento para la liberación sexual. Es una coincidencia que eso sucedió en los 60. Ahora, hablando de esa palabra conservador, que es una etiqueta que no comparto perfectamente, creo que si conversamos con el procurador general, Alejandro Ordóñez, que se describe a sí mismo como conservador, compartiríamos potencialmente muchos de nuestros principios morales respecto a lealtad y fe. Obviamente no comparto todos sus principios, pues él está luchando muy fuertemente en contra del matrimonio igualitario. Pero la comunidad gay y lesbiana quiere participar del matrimonio, no eliminarlo ni cambiarlo para otras personas. A nadie le afecta si yo me caso con César o no, y si somos o no felices no tiene ningún impacto en el matrimonio de nadie.

¿Cuál fue su reacción respecto a la aseveración del senador Roberto Gerlein?

El Senado colombiano me invitó en 2013 a hablar de derechos humanos. Eso fue un año después de que él dijera que el sexo entre hombres es excremental y sucio. En esa ocasión, después de mi presentación, el se quejó de que un varón gringo llegara a Colombia insistiendo en que el país cambie su cultura a imagen y semejanza de la de Estados Unidos. Agregó que es imposible para un varón presentarse casado con otro varón y dijo otra vez que es un amor excremental. Es una palabra excesiva, esa forma de argumento es un insulto pero, más que todo, muestra falta de lógica. Quiero repetir a este senador que reconsidere su posición. Lo invito a darse cuenta de que está sufriendo por su disonancia cognitiva, al tener dos conceptos completamente opuestos: uno, su fe y su religión, dos, los hechos científicos relacionados con la crianza de niños, que no se ve afectada por la orientación sexual de los padres.

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La paz sí cuesta, y mucho.

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La buena noticia para Colombia es que el fiscal y sus asesores, hombres y mujeres de la academia y la palabra, si valoran mucho la paz… en varios miles de millones de pesos.

El truco está en que si logran demostrar que la paz es un negocio más rentable que la guerra y que con solo papel, lápiz y estudios “chimbos” se gana más plata que con el tráfico de drogas y armas, crearán un modelo que se puede exportar a otros países y, por ahí que es más derecho, Montealegre se queda con el Nobel que desea Santos.

Espera

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Por: Cenedith Herrera*

La fila era interminable, como todos los días. La mujer había madrugado mucho más que de costumbre: cuando el hambre apremia, el sueño sobra. Al mirar por la ventana vio que abajo la ciudad apenas era un atisbo entre la neblina. Tomó dos pocillos de café oscuro y caliente con el primer cigarro del día, sin importar que la tos le siguiera cortando el aliento, dejándola inerme sobre el piso de tierra de la cocina. Se levantó como pudo y fue a lavarse la cara afuera, con el agua lluvia recogida en el aguacero de la noche, el mismo que repiqueteó como metralla sobre el techo de zinc. Se vistió con la sencillez de siempre, se puso el escapulario al cuello y fumó una vez más para agostar el camino hasta el centro de la ciudad.

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“Los personajes malos son facilísimos de hacer”: Nicolás Montero

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Foto: Eventos del Libro de Medellín

Por: Daniel Rojas Arboleda

El escritor Juan Diego Mejía lo define como un devorador de libros, y guarda en su memoria las imágenes de un joven que salía de las librerías con seis o siete ejemplares en las manos, y los usaba luego para seguir abriendo puertas a la naturaleza humana.

En esas honduras, del alma y de las letras, Nicolás Montero se encontró con unas ganas inmensas de hacerle fuerza a la vida, a golpes de monólogos y diálogos. Dicha tarea la ejerce hoy con una responsabilidad que abruma, así como con ciertas dosis de escepticismo.  Sigue leyendo

El sucesor de los Castro

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Por: Beatriz de Majo

(Internacionalista. Columnista del periódico El Nacional y miembro de su Consejo Editorial en Venezuela. Conductora y presentadora de la sección Escena Global del Noticiero Matutino diario del Canal de TV Televen en Venezuela. Miembro del Consejo editorial de la revista Poder. Columnista del periódico “El Colombiano” de Medellín).

Quienes pensaron que en la Cumbre de Panamá habrían fuegos artificiales cuando Barack Obama y Raúl Castro estrecharan sus manos, luego de 50 años de hostilidades, se quedaron con las ganas, porque a pesar del apretón, la sonrisa descafeinada y los flashes de los fotógrafos, los observadores tienen claro que queda aún mucho trecho por andar en la recomposición de la relación y todavía falta harto rato antes de que la Cuba de los Castro no despierte ojeriza entre sus homólogos y otros líderes del Continente.

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“Es necesaria una cierta dosis de olvido”: Abad Faciolince

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Foto: Mónica Vásquez

Por: Mónica Vásquez y Daniel Rojas

En la oficina del escritor y periodista Héctor Abad Faciolince no encontramos, como esperábamos, el decaimiento y la falta de interés que despierta muchas veces la pena por la muerte de un gran amigo. Si el dolor del alma tuviera forma se podrían palpar los cansancios crónicos, las molestias musculares o los impulsos repentinos por ocupar la mente en asuntos a veces inútiles. Pero, aunque uno busque señales de tormento en los ojos de quien es hoy el jefe del Centro Cultural Biblioteca Luis Echavarría Villegas, de la Universidad Eafit, se encuentra con una mirada atenta y afable, segura, tras unos anteojos de redondez exacta. A él le duele el cuello, nada más. Lo anuncia, con un comentario dejado por ahí, al descuido. Se echa hacia atrás en su silla, cruza los brazos, deposita su mirada en la mesa y deja que su prosa bien escogida salga por los labios, sin prisa: muerte, olvido, satisfacción, esperanza y otras palabras terribles o bellas aparecen en sus respuestas.

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De Cuba, E.U. y los elefantes sin empleo

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Foto: AFP

Por: Daniel Rojas

Los animalistas celebraron esta semana la decisión de la multinacional Feld Entertainment de retirar, para el 2018, todos los elefantes de los shows ambulantes del circo Ringling Brothers. “Es lo mejor para el negocio, los elefantes y los consumidores”, dijo con desparpajo la empresaria Alana Feld, vicepresidenta ejecutiva de la compañía.

Ya no deslumbran como antes las luces de los circos que usan animales, y la piel de lentejuelas de la otrora rentable industria se descascara, dejando al descubierto prácticas de maltrato en medio de un creciente interés por el cuidado de otras formas de vida. El clavo final en el ataúd de esta arcaica manera de hacer reír a los niños lo ponen las nuevas tecnologías, al facilitar el acceso a la información y crear plataformas de entretenimiento novedosas e inmersivas.

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Tiro y desgracia

Por: Daniel Rojas

Guillermo le dio la espalda a su hijo, cuya mirada adquiría ya la frialdad del vidrio, a medida que la corteza de la ceiba se pintaba con el rojo de la sangre que emanaba de la infantil cabeza, atravesada por la flecha.

—Habrá que empezar de nuevo —murmuró el arquero mientras pasaba cerca de las tres pequeñas cruces, de madera toscamente tallada, que se alzaban a un lado del improvisado campo de tiro.